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¿La pandemia lo cambió todo o solo acentuó viejos hábitos? si se trata de internet, me inclino por la segunda. Antes de marzo, los colombianos seguramente también pasaban nueve horas en internet y cuatro de ellas en redes sociales -como lo asegura el estudio ‘We are social’ elaborado por Hootsuite-.

Vernos a través de pantallas era ya una manera de comunicación bastante instalada en gran parte del mundo, solo que durante la pandemia -y ante la necesidad de comunicaros para continuar con nuestra cotidianidad- lo ha sido mucho más; tanto así que la consultora norteamericana Statista asegura que durante estos meses, más de la mitad de la población mundial se ha mantenido conectada.

Y es que sin importar la razón, y más allá de lo miedoso que resulta conocer todo lo que pueden hacer con la información que dejamos en internet, cada una de las actividades ‘online’ que realizamos vienen con un pequeño costo; de eso precisamente quiero hablar hoy, de esos rastros invisibles que también se convierten en impactos para la naturaleza.

 

La huella de mantenernos conectados

Enviar un correo, buscar información en Google o hacer alguna publicación -los videos tiernos de gatitos también cuentan- producen “pequeños gramos de CO2 debido a la energía que gastan para hacer funcionar dispositivos y alimentar las redes inalámbricas desde las que cada persona accede”, tal como lo explica la BBC en un artículo sobre nuestros hábitos de internet.

Lo primero que podríamos pensar es que no es una cifra significativa, pero el panorama cambia si hay muchas personas haciendo lo mismo. Recordemos la cifra que les di al inicio de este artículo: más de cuatro mil millones de personas en el mundo -ó el 53.6% de la población mundial- usa internet; así es como la huella de carbono de cada uno de nuestros ‘gadgets’ o dispositivos alcanza el 3.7% de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero -GEI- (causantes del cambio climático) a escala global.

Ahora, si se trata de repartir nuestra responsabilidad el cálculo también está hecho: cada uno de nosotros emite 400 gramos de CO2 al año al usar internet; aunque nada está totalmente dicho, pues esta cantidad varía dependiendo del lugar desde el que nos conectemos, en los países desarrollados la huella de carbono es, sin duda, mucho mayor.

Cuatro formas de ser más responsables al usar internet

En colombia, cuando una persona repite lo mismo muchas veces le decimos que parece “una lora mojada”. Estoy muy cerca de serlo, si es que no lo soy ya, pero repetiré mi mensaje cuantas veces sea necesario: ¡no hay acciones pequeñas o insignificantes cuando se trata de ser un consumidor y cada vez más consciente! Si para ustedes, una posibilidad cercana y fácil de reducir su huella de carbono está en la tecnología y el uso de internet aquí les dejo algunos tips.

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 1.¿Cada cuanto cambian sus dispositivos móviles, computadores o tablets?

les pregunto porque los empaques utilizados para cada producto son una parte considerable de las emisiones asociadas a los dispositivos electrónicos; al igual que el transporte necesario para distribuirlos en cada lugar del mundo. Ya sabrán lo que quiero decirles: no cambiarlos tan seguido. Como lo señala la BBC, extender la vida útil de un computador y monitor por seis años puede evitar que 190 kilogramos de CO2 lleguen a la atmósfera, de acuerdo con un estudio de la universidad de Edimburgo.

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2. Un simple correo electrónico puede tener una mayor huella dependiendo de su contenido.

Si es Spam, 0.3 gramos de CO2; uno regular, 4 gr, y si tiene una foto como archivo adjunto puede ser hasta de 50 gr. ¿Y qué podemos hacer al respecto? evitar los adjuntos y en cambio incluir links a documentos, no enviar correos a muchos destinatarios al tiempo en lo posible y eliminar la suscripción de mailings que no abrimos.

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3. Depende de cómo lo enviemos.

Un mensaje de texto o una aplicación de chat, ¿qué genera menos emisiones? aunque no existe un consenso al respecto, lo que sí sabemos es que un GIF, un emoji o una foto tienen una huella mayor que un simple mensaje construido a partir de texto.

4. No dejemos de preguntar y cuestionar a las industrias, los empresarios y las grandes marcas. Podemos tomar todas las acciones individuales que consideremos necesarias y por supuesto que hará la diferencia, pero como suele pasar, los gigantes de las telecomunicaciones tienen mucho por decir. Y es que para 2040, esta industria sería responsable de hasta el 14% de las emisiones globales de GEI.