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La calabaza o zapallo, es una de esas tantas frutas-vegetales que no sabemos aprovechar. La conocemos, por supuesto; muchos de nosotros seguramente hemos jugado o participado en concursos que buscan la cara más terrorífica en una calabaza para Halloween. Pero ¿cuántas recetas sabemos preparar con ella? De hecho, la pregunta debería ser ¿cuántas veces la hemos convertido en un desperdicio?

Un manjar en la basura

De los 1.300 millones de alimentos que se desperdician cada año, entre un 40 y 50% corresponden a raíces, frutas y vegetales según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés). Podemos apostar que la calabaza hace parte de esta lamentable estadística.

En el Reino Unido, por ejemplo, se desperdician 18.000 toneladas de calabaza cada año, esto es equivalente a preparar 360 millones de porciones de pie con este ingrediente y botarlos a la basura.

Solo el 33% de los consumidores de calabaza en ese país, aprovechan su contenido para alguna comida y un 19% decide usar sus semillas y pulpa para hacer compostaje; y ya sabemos a dónde va a parar el resto, de acuerdo a un estudio del Foro Económico mundial (WEF). La historia es similar en Estados Unidos donde se desperdician cerca de 900.000 toneladas cada año.

Mil y un beneficios

Tal como lo cuenta la guía producida por Knorr y WWF sobre las 50 comidas más saludables para el planeta, la calabaza está en ese grupo donde normalmente hay confusión. ¿Es fruta o vegetal? la respuesta: un híbrido. Son más dulces y en la mayoría de casos contienen una mayor cantidad de carbohidrato y agua en comparación con las verduras, pero tienden a ser ricos en vitamina C y fibra.

Sus hojas y flores, que normalmente se descartan, son comestibles y ricas en nutrientes como el hierro, además pueden usarse como aderezo para sopas, ensaladas y pasta. Originaria de Suramérica, una calabaza entera puede durar hasta 12 semanas y entre sus preparaciones se cuentan el puré, hummus, sopa o pie de calabaza. Claro, también existen productos más elaborados a partir de ella como la cerveza, pero no sé si se animen a hacerla en casa.

Su consumo frecuente contribuye a reducir el riesgo de sufrir de enfermedades cardiovasculares, y degenerativas y aunque no existe evidencia científica suficiente, muchos creen en que sus hojas pueden incrementar la fertilidad.

Los beneficios son muchos, las recetas también y en su gran mayoría perfectas para acompañar una cena vegana o vegetariana. La calabaza también es comida aunque muchas veces se nos olvide, de hecho es un cultivo prehispánico consumido desde hace 7.000 años. Y fueron, precisamente, los conquistadores quienes la conocieron de mano de los Aztecas, y una vez en España, se extendió por todo el mundo.

Mi invitación es simple: anímense a probarla, a incluirla en su  dieta, pero sobre todo, a no desperdiciarla. Y si definitivamente no la quieren consumir Antes de enviarla a la basura, evaluemos nuestras opciones: guardarla para una receta, usar sus semillas, donarla, o usarla en compostaje son solo algunas de ellas.