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Fechas como Halloween sí que ponen a prueba nuestro compromiso de llevar una vida sostenible. Cuántos de nosotros no pensamos en comprar disfraces para nuestros hijos y en decorar cada espacio que tenemos. El problema, precisamente, es que lo primero que se viene a nuestra cabeza es comprar, comprar y comprar.

Pero ¿quién dijo que no podemos celebrar de una forma más responsable con el planeta? Al final, se trata de integrar la sostenibilidad en cada experiencia y decisión. Aquí algunos tips para que el próximo 31 de octubre y la época de celebraciones, que recién empieza, no sea igual a consumo desmedido.

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1. Disfraz sí, pero no así

Puede ser que las manualidades no sean nuestra destreza o pasatiempo; sin embargo, hacer nuestro propio disfraz siempre será una buena opción: armarlo a partir de retazos de tela o de residuos que haya en nuestra casa, pues estos difícilmente se agotarán. ¿Qué tal ser un monstruo y sensibilizar a las personas que nos vean ese día? una forma fácil de hacerlo es elaborar el traje con botellas, latas y otros desechos. Otra opción es hacer un intercambio de prendas y accesorios que necesitamos para completar nuestra idea con amigos y familiares.

2. La naturaleza siempre es un plan

Halloween también puede ser una excusa para dedicarle tiempo a la naturaleza. Este año, la Fundación Humedales Bogotá, en Colombia, está planeando una celebración que incluye una caminata nocturna y siembra de árboles por un lugar de la sabana; además de actividades pedagógicas que les permitirán a los niños conectarse con la Tierra mientras disfrutan de esta tradicional fecha. Elijamos caminar antes que usar el carro. Esta fecha es perfecta para reducir nuestra huella de carbono y conocer nuestro vecindario de otra forma, la bicicleta siempre será una alternativa para transportarnos si queremos pasear con nuestros hijos. Así que tenemos muchas alternativas para no usar el carro y estar en contacto con la naturaleza.

3. Sin desperdicios la pasas mejor

Si vamos a participar en un concurso de calabazas, asegurémonos de comprarla con un productor local y preparar un plato con este vegetal: una crema, dulces e incluso una torta. Además puede ser un momento para disfrutar de una cena sin proteína animal. No generemos desperdicios innecesariamente, recordemos que un 35% de los alimentos producidos en el mundo se van a la basura. Pensemos también en la cantidad de desechos de otros materiales que quedarán al final de nuestra noche embrujada si no elegimos una opción más sostenible para nuestros disfraces o al momento de decorar. Por eso es tan importante que planeemos todas nuestras ideas con el objetivo de tener fiestas más saludables para el planeta.

4. Una bolsa para todos los años

La calabaza no tiene por qué ser plástica, ya hemos hablado de las miles de opciones que hay para reemplazarlo y lo nocivos que son los plásticos de un solo uso en las exorbitantes cantidades que se producen actualmente. Para pedir nuestros dulces podemos usar una bolsa o tula tejida, en la forma que queramos, y reutilizarla el siguiente año. Incluso, las bolsas del mercado o las mallas de frutas y verduras pueden ser muy útiles para este propósito. ¡Lo único que necesitamos es un empaque suficientemente amplio para recoger nuestros dulces!

5. Nuestra casa puede ser el lugar más tenebroso

No tiene que ser nada sofisticado y puede verse bien. Una primera opción es reemplazar los bombillos por velas fabricadas con cera de abeja o vegetal; materiales reciclados como las cajas de cartón o las hojas de periódico nos pueden ayudar para hacer esqueletos o murciélagos; incluso, podemos hacer guirnaldas con recortes de revistas. Los fantasmas voladores son una buena alternativa, solo necesitamos una sábana, tijeras, alambre con buena resistencia, marcadores e hilos. También podemos decorar las ventanas con marcadores borrables y si al final, nos decidimos o necesitamos luces o baterías para la parte exterior, la mejor opción es que sean LED o puedan recargarse directamente con el sol.

6. Dulces menos egoístas

Sé que tal vez será el tip más difícil de seguir, pero vale la pena intentarlo. Ya hay opciones en el mercado que nos ofrecen dulces más saludables y con una huella ambiental menor, aquí una de ellas. Esto puede ser una forma de compensar las miles y miles de pequeñas envolturas plásticas que generamos en una sola noche. ¡Ojo! debemos hacer las cosas bien: esto implica enseñarle a nuestros hijos que estos empaques van en el reciclaje, además de mostrarles que vale la pena compartir y donar sus dulces. En este tipo de acciones podemos incentivarlos desde muy pequeños.